Madonna sigue siendo la reina del pop a sus 60 años

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Cuando Madonna llegó a Lisboa, a mediados de 2017, lo último que quería era producir un nuevo álbum. Se había mudado porque David, uno de sus hijos adoptivos, de origen malaui, soñaba con convertirse en un jugador de fútbol profesional y ella lo había inscrito en la escuela del Benfica. Pero con el paso de los días, se deprimió al darse cuenta de que su vida se había convertido en una rutina interminable de recoger a sus hijos en el colegio y asistir a partidos de fútbol. Decidió salir más. Así, se hizo amiga de varios músicos y pintores que la empezaron a invitar a reuniones en las que tomaban vino, comían en la mesa y después tocaban instrumentos y cantaban al ritmo del fado o de la samba. Fue toda una revelación para ella: “Yo pensaba: esperen, ¿qué está pasando aquí? ¿Los artistas simplemente se levantan, tocan y, aunque no les pagan, lo hacen por diversión, amor y pasión?”